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RESEÑA | 'Mientras las princesas duermen' de Elizabeth Blackwell

miércoles, 30 de diciembre de 2015


Mientras las princesas duermen · Elizabeth Blackwell
Autoconclusivo | Lumen | Tapa dura | 504 páginas | Nota: 4'5/5
Bastan cincuenta años para que las intrigas de palacio se conviertan en un cuento de hadas repleto de conjuros, princesas malditas y castillos encantados, y eso fue lo que pasó con La bella durmiente. Bien lo sabe Elise Dalriss, una humilde anciana que durante su juventud trabajó como dama de compañía de la taciturna reina Leonore y cuidó de su hija, la princesa Rose, de quien ahora los juglares dicen que durmió durante cien años.

«¡Ja! Sería un truco realmente hábil derribar a la hija del rey con un huso y verla revivir con un simple beso. A otros con esa historia...», exclama Elise, protagonista de esta peculiar versión de La bella durmiente, una novela que está muy cerca de las debilidades humanas y muy lejos de las versiones edulcoradas del cuento. El afán de poder, las conspiraciones y el mal amor son ingredientes vitales en esta espléndida historia de mujeres que no quisieron quedarse quietas mientras esperaban la llegada del príncipe azul.

Si os soy sinceros La bella durmiente no es que fuera una de mis películas favoritas cuando era pequeña -de hecho, creo que junto con La Cenicienta son las dos que menos he visto en mi vida- pero me encantan los retellings y este había cosechado tan buenas críticas que no me pude resistir. Y menos mal que no lo hice porque ¡menuda joyita me estaba perdiendo! Eso sí, dejad a un lado la versión de Disney porque salvo algunas referencias y pequeños guiños se aleja mucho del clásico que todos conocemos, pero eso no impide que sea una historia preciosa, emotiva y que, a pesar de ser realista, desborde magia por los cuatro costados.

    En los cincuenta años transcurridos desde esos espantosos días en la torre nunca he hablado de lo que sucedió en ella. Pero cada vez más achacosa y con la muerte en el horizonte, me atormentan los recuerdos, que me asaltan cuando menos lo espero y me producen oleadas de nostalgia. Quizá por eso sigo viva en esta Tierra, la única persona que conoció a Rose cuando era joven y aún no la había alcanzado la tragedia. La única que vio sobrevenir todos los acontecimientos, desde el maleficio hasta el beso final.

Mientras las princesas duermen ha sido una lectura absolutamente encantadora, narrada con un aire de cuento pero contando una historia realista, cruda y, en ocasiones, muy triste. Una versión de La bella durmiente, menos edulcorada y narrada por una de las criadas de palacio, que tras años intentando sepultar los recuerdos se decide a contarle a una de sus nietas la verdad tras el cuento infantil. ¿Existió Maléfica? ¿La princesa cayó en un profundo sueño tras pincharse con el huso de una rueca? ¿Despertó por el beso de un osado príncipe azul? La valiente Elise nos conducirá a través de una historia llena de traiciones y venganzas, maleficios y tragedias, secretos y promesas, narrada con un deje de melancolía y tristeza y mostrándonos que, en muchas ocasiones no necesitamos un príncipe azul porque nosotras mismas conseguimos salir adelante y matar al dragón por nuestra cuenta. Los personajes me encantaron, todos ellos, desde el más malo al más bueno, todos estaban magníficamente construidos y resultaban tan humanos -con sus defectos y virtudes- que la historia se me volvió más realista y palpable. Realmente conseguí meterme de lleno en ella y vivirla casi en primera persona.

La trama me maravilló por completo; como suele ocurrir en este tipo de libros, el desarrollo de la historia suele ser bastante lento pero eso  nos permite conocer más a fondo a los personajes y, en mi caso, cogerles aún más cariño si cabe. No os voy a mentir, hubo ocasiones en que lo pasé un poquito mal leyéndolo porque los personajes tienen que pasar por cada cosa... Vamos, que su vida no fue un camino de rosas y hubo momentos en los que me daba mucha rabia ver lo mal que les trataba la vida y todos los impedimentos que les ponían. Pero también fue por eso por lo que me gustó, porque nos trae una historia realista, donde vemos los mejores momentos en la vida de los protagonistas pero también los peores y más amargos. El desenlace me ha gustado mucho es un poquito agridulce pero también muy bonito y, en algunos aspectos, inesperado. La verdad que no hubiera imaginado un final mejor para este libro, puede que no sea todo lo feliz que nos esperábamos pero sí que consiguió dejarme muy satisfecha. Sin duda, es una novela de esas que tardas tiempo en olvidar.

RESUMIENDO... Mientras las princesas duermen me pareció una historia tan mágica -aún careciendo de ese elemento en la trama- que desde el primer momento me encontré absorta por esa trama palaciega de venganzas, maleficios y rencillas familiares. Los personajes y su historia me cautivaron con sus aciertos y errores, me hicieron reír y llorar con ellos, vivir la historia como si fuera la mía e ir poco a poco descubriendo los pequeños guiños que Elizabeth Blackwell hacía al cuento original de La Bella Durmiente, pero, eso sí, dándole a la historia su toque personal y mostrándonos una versión mucho más cruda y adulta del clásico. 

RESEÑA | 'Una estrella en mi jardín' de W.Davies

jueves, 4 de junio de 2015


Una estrella en mi jardín
de W. Davies

Autoconclusivo ~ Ed. Kiwi
Tapa blanda con solapas ~ 503 págs.
9788494321474 ~ 16, 90€
««««1/5
Algunos dicen que el miedo no es real, otros que la locura no puede ser lógica y luego están los que se atreven a asegurar que una estrella no puede vivir en un jardín. 

Claro que ellos no conocen a Alicia Little, una chica que tiene fobia a la gente y que vive escondida en casa de su abuelo hasta que una historia, una estrella, un armario y un nuevo vecino cambian su pequeño mundo de mentiras y la retan a vivir en el mundo real. Charlie le enseñará a fotografiar quizás a través de sus dibujos, a creer en seis imposibles antes del desayuno y cómo una persona puede hacerte sentir diminuta o gigante en el tiempo que tarda en caer al suelo un bote de mermelada, incluso cuando el miedo se empeña en hacerte invisible. 

¿Podrá Alicia amar algo que teme? ¿Será la curiosidad más grande que el miedo? 
Con la colaboración de Ediciones Kiwi


Después de que el año pasado estas autoras me enamoraran con su peculiar homenaje a Peter Pan en Recuerda que me quieres, estaba deseando leer esta especie de segunda parte donde podemos encontrar un montón de guiños a otro clásico infantil muy conocido: Alicia en el País de las Maravillas. A pesar de que Recuerda que me quieres y Una estrella en mi jardín compartan algunos personajes y sean historias que se relacionen en algunas tramas, podríamos decir que son autoconclusivos ya que cada uno de los libros se centra en la historia de dos protagonistas diferentes. Así que se pueden leer perfectamente por separado, a pesar de que yo recomiendo que los leáis en orden para poder comprender mejor algunos aspectos de la novela. Al igual que recomiendo haber leído el clásico del que parte, no porque sea necesario para entender la historia, pero sí que lo es para poder pillar mejor todas las referencias y guiños que hace W. Davies a la novela de Lewis Carroll.

   La vida siempre es suma. Suma lo bueno y lo malo, lo triste y lo alegre, lo dulce y lo amargo; el resultado eres tú. No eres menos tú según lo que te pase hoy, seguirás siendo tú, una tú más sabia, más feliz o quizá más rota, pero una tú más ampliada.

Una de las cosas que más me ha enamorado de Una estrella en mi jardín -al igual que ocurrió con el libro anterior- es el estilo narrativo de las autoras. Tienen una prosa muy lírica, mágica y de cuento a la cual, en este caso, también le han añadido un punto de locura. Y es que si algo sabe hacer muy bien W. Davies es plasmar en sus novelas la esencia del clásico en el que está basado, logrando transmitir con sus palabras esa locura y excentricidad que está presente durante toda la historia de Alicia en el País de las Maravillas. Tienen un estilo muy personal que logra destacar entre el resto de escritores y hacer que sea muy fácil identificar cuando algo está escrito por ellas y eso es algo de admirar en unas autoras que prácticamente son nóveles. Si una cosa me gusta de los retelling es que me lo paso pipa mientras voy descubriendo todos esos pequeños y no tan pequeños guiños que los autores hacen al original y, en este caso, no ha sido la excepción. Sobre todo, me he encantado ir relacionando los personajes del libro con los de Lewis Carroll, me ha parecido una experiencia muy divertida y mágica. 

Ha sido una lectura que me ha resultado muy entrañable y dulce, se va desarrollando de una forma pausada -que no aburrida- y es una maravilla ver, ya no sólo el cómo va naciendo la relación amorosa, sino también la evolución que van sufriendo los personajes a lo largo de la novela. Charlie y Alicia son absolutamente geniales, sobre todo ella que tiene una forma de ser algo excéntrica y curiosa que será lo que atrape tanto al propio Charlie como al lector. Fue una gozada ver cómo su relación va tomando forma poco a poco: cómo se conocen, se hacen amigos y finalmente terminan dándose cuenta de que están enamorados. Es un proceso lento, sobre todo, porque Alicia tiene miedo a las personas, no se relaciona con nadie que no sea de su familia y nunca sale a la calle; y ver cómo poco a poco eso va cambiando gracias a Charlie fue una cosa maravillosa. El resto de personajes también son geniales, muy excéntricos y disparatados -al igual que los originales en los que se inspiran- y todos, en general, nos ofrecen unos diálogos super divertidos y, en ocasiones, algo raros con los que me he llegado a reír a carcajadas. Eso sí, eché en falta que salieran más algunos de los amigos de Charlie que conocíamos de Recuerda que me quieres, ya que aquí casi no tienen relevancia y sus escenas son bien poquitas aunque, eso sí, memorables.

  —¿Cómo se despierta de la vida?
  —Soñando, soñando mucho. Es raro, ¿no crees? De la vida se despierta soñando y de los sueños viviendo.

Otra cosa que me fascinó es lo bien hilada que está esta historia con la de Recuerda que me quieres, ya que a pesar de que son novelas independientes, sí que comparten algunos elementos y tramas; y por ello entre sus páginas nos encontraremos algunas sorpresas -sobre todo de cara al final- que nos dejarán con la boca abierta y una gran sonrisa al percatarnos de lo travieso que puede llegar a ser a veces el destino. La edición es una auténtica cucadita, ya no sólo por su preciosa portada o por las pequeñas imágenes que acompañan los capítulos y que hacen referencia a Alicia en el País de las Maravillas, sino también porque Charlie es dibujante y a lo largo de la novela le hará multitud de dibujos a Alicia, y algunos de ellos aparecerán entre las páginas del libro. Por último, advertiros que si sois de los que les encanta subrayar con post-it esas frases especiales que tienen algunas novelas, haceros con un buen surtido de ellos porque ya os digo que los necesitaréis. Yo no daba a basto para marcar esas frases que llamaban mi atención y me ha resultado muy difícil escoger sólo dos -de las tropecientas que  tenía- para incluirlas en esta reseña.


En definitiva, Una estrella en mi jardín es una novela llena de magia, locura, muchos imposibles posibles y unos cuantos quizás. Una lectura entrañable, con unos personajes muy estrafalarios y curiosos con los que nos reiremos a carcajadas y un estilo narrativo único y especial que hará de esta lectura una experiencia absolutamente maravillosa.