Mientras las princesas duermen · Elizabeth Blackwell
Autoconclusivo | Lumen | Tapa dura | 504 páginas | Nota: 4'5/5
Bastan cincuenta años para que las intrigas de palacio se conviertan en un cuento de hadas repleto de conjuros, princesas malditas y castillos encantados, y eso fue lo que pasó con La bella durmiente. Bien lo sabe Elise Dalriss, una humilde anciana que durante su juventud trabajó como dama de compañía de la taciturna reina Leonore y cuidó de su hija, la princesa Rose, de quien ahora los juglares dicen que durmió durante cien años.
«¡Ja! Sería un truco realmente hábil derribar a la hija del rey con un huso y verla revivir con un simple beso. A otros con esa historia...», exclama Elise, protagonista de esta peculiar versión de La bella durmiente, una novela que está muy cerca de las debilidades humanas y muy lejos de las versiones edulcoradas del cuento. El afán de poder, las conspiraciones y el mal amor son ingredientes vitales en esta espléndida historia de mujeres que no quisieron quedarse quietas mientras esperaban la llegada del príncipe azul.
Si os soy sinceros La bella durmiente no es que fuera una de mis películas favoritas cuando era pequeña -de hecho, creo que junto con La Cenicienta son las dos que menos he visto en mi vida- pero me encantan los retellings y este había cosechado tan buenas críticas que no me pude resistir. Y menos mal que no lo hice porque ¡menuda joyita me estaba perdiendo! Eso sí, dejad a un lado la versión de Disney porque salvo algunas referencias y pequeños guiños se aleja mucho del clásico que todos conocemos, pero eso no impide que sea una historia preciosa, emotiva y que, a pesar de ser realista, desborde magia por los cuatro costados.
En los cincuenta años transcurridos desde esos espantosos días en la torre nunca he hablado de lo que sucedió en ella. Pero cada vez más achacosa y con la muerte en el horizonte, me atormentan los recuerdos, que me asaltan cuando menos lo espero y me producen oleadas de nostalgia. Quizá por eso sigo viva en esta Tierra, la única persona que conoció a Rose cuando era joven y aún no la había alcanzado la tragedia. La única que vio sobrevenir todos los acontecimientos, desde el maleficio hasta el beso final.
Mientras las princesas duermen ha sido una lectura absolutamente encantadora, narrada con un aire de cuento pero contando una historia realista, cruda y, en ocasiones, muy triste. Una versión de La bella durmiente, menos edulcorada y narrada por una de las criadas de palacio, que tras años intentando sepultar los recuerdos se decide a contarle a una de sus nietas la verdad tras el cuento infantil. ¿Existió Maléfica? ¿La princesa cayó en un profundo sueño tras pincharse con el huso de una rueca? ¿Despertó por el beso de un osado príncipe azul? La valiente Elise nos conducirá a través de una historia llena de traiciones y venganzas, maleficios y tragedias, secretos y promesas, narrada con un deje de melancolía y tristeza y mostrándonos que, en muchas ocasiones no necesitamos un príncipe azul porque nosotras mismas conseguimos salir adelante y matar al dragón por nuestra cuenta. Los personajes me encantaron, todos ellos, desde el más malo al más bueno, todos estaban magníficamente construidos y resultaban tan humanos -con sus defectos y virtudes- que la historia se me volvió más realista y palpable. Realmente conseguí meterme de lleno en ella y vivirla casi en primera persona.
La trama me maravilló por completo; como suele ocurrir en este tipo de libros, el desarrollo de la historia suele ser bastante lento pero eso nos permite conocer más a fondo a los personajes y, en mi caso, cogerles aún más cariño si cabe. No os voy a mentir, hubo ocasiones en que lo pasé un poquito mal leyéndolo porque los personajes tienen que pasar por cada cosa... Vamos, que su vida no fue un camino de rosas y hubo momentos en los que me daba mucha rabia ver lo mal que les trataba la vida y todos los impedimentos que les ponían. Pero también fue por eso por lo que me gustó, porque nos trae una historia realista, donde vemos los mejores momentos en la vida de los protagonistas pero también los peores y más amargos. El desenlace me ha gustado mucho es un poquito agridulce pero también muy bonito y, en algunos aspectos, inesperado. La verdad que no hubiera imaginado un final mejor para este libro, puede que no sea todo lo feliz que nos esperábamos pero sí que consiguió dejarme muy satisfecha. Sin duda, es una novela de esas que tardas tiempo en olvidar.
RESUMIENDO... Mientras las princesas duermen me pareció una historia tan mágica -aún careciendo de ese elemento en la trama- que desde el primer momento me encontré absorta por esa trama palaciega de venganzas, maleficios y rencillas familiares. Los personajes y su historia me cautivaron con sus aciertos y errores, me hicieron reír y llorar con ellos, vivir la historia como si fuera la mía e ir poco a poco descubriendo los pequeños guiños que Elizabeth Blackwell hacía al cuento original de La Bella Durmiente, pero, eso sí, dándole a la historia su toque personal y mostrándonos una versión mucho más cruda y adulta del clásico.
