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Libros firmados, ¿sí o no?

miércoles, 14 de octubre de 2015

Puede que a muchos de vosotros esta pregunta os parezca una tontería pero yo a medida que he ido creciendo como persona y como lectora es una cuestión que me he planteado muchas veces y a la que le he dado infinidad de vueltas. 

¿Simplemente porque tenga la oportunidad de que "x" autor me firme un libro debería hacerlo?

Cuando era más joven mi respuesta automática era siempre SÍ. Si había una presentación con un autor o si un autor firmaba en la Feria de libro y yo tenía algún libro suyo siempre lo llevaba para que plantara su autógrafo en él. Pero luego me di cuenta de que muchas veces lo hacía con libros que no me habían gustado mucho o que ni siquiera había leído aún, y si yo luego por algún motivo -no tengo mucho espacio en las estanterías y sólo me quedo con los libros que más me gustan- quería deshacerme de esos ejemplares -tanto por intercambio como vendiéndolos, en el caso de que los hubiera comprado yo-, había muchas personas que te ponían pegas porque el libro venía dedicado a tu nombre. O incluso muchas veces pasaba que tenía un libro firmado, que a mí no me había gustado mucho, y que una amiga quería y me parecía un poco mal dárselo cuando ponía mi nombre en la dedicatoria. Caso aparte es cuando un libro viene con un genérico "espero que te guste" o alguna frasecilla de esas y la firma del autor, sin destinatario ni nada, que entonces ahí sí que te da más margen para hacer lo que quieras con él.

Además, ya no eran sólo los impedimentos que te da el tener un libro dedicado a tu nombre a la hora de querer deshacerte de él si no te ha gustado, sino también las esperas que sufrías para conseguirlo y luego darte cuenta de que no lo quieres. Yo recuerdo muchas Ferias del Libro que llevaba una mochila cargada hasta los topes de libros para que sus autores me los firmasen, recuerdo también las colas interminables para conseguir el autógrafo o el dolor de espalda al día siguiente por haber cargado con ese mamotreto durante todo el día anterior. Y todo esto para que luego leyera el libro, no me gustara y tuviera que comérmelo con patatas porque estaba expresamente dedicado a mí. Quizá todos estos problemas vengan porque yo soy una persona que sólo me quedo con los libros que realmente me gustaron un montón y el resto o los intercambio, los vendo, los llevo a bibliotecas o librerías de segunda mano, los regalo a amigos o familiares... pero puede que una persona que nunca se deshaga de ninguno de sus libros, no tenga problemas -o incluso le guste- en tener todos los libros posibles dedicados por su autor.

Pero vamos, que a lo que iba: yo con los años me he vuelto muy exigente. Sólo quiero firmados las novelas que realmente me han enamorado y sé que releeré varias veces a lo largo de mi vida; el resto, los que me han gustado pero sin más o los que no me han gustado, paso de que me los firmen. Quizá haga una pequeña excepción con los autores internacionales -ya que su firma es más difícil de conseguir- y aunque el libro no me haya enamorado completamente sí que si el autor/a viene a España voy a que me firme; pero con los nacionales -que, normalmente hacen un montón de presentaciones por todo el país a lo largo del año- sí que me lo pienso muy mucho a la hora de ir a una firma. Quizá yo sea muy paranoica y vosotros os toméis las firmas más a la ligera o incluso nunca os hayáis hecho esta pregunta, por eso mismo quería hacer este pequeño debate para cotillear un poco si tenéis alguna manía o no a la hora de que os firmen vuestros ejemplares.



Así que contadme en los comentarios si vosotros también sois de las personas que se han hecho alguna vez la temible pregunta de: ¿me llevo el libro para que me lo firme el autor o no? ¿Os gusta tener todos vuestros libros firmaditos? ¿O por el contrario, sólo conseguís las firmas de vuestros autores favoritos o de los libros que más os han gustado? ¡Nos leemos más abajo!

Llamadme rara pero...

miércoles, 23 de septiembre de 2015

... a mí esto no me gusta.


A ver, a ver, un poco de calma. La estantería con libros sí me gusta, lo que no lo hace es el abarrotamiento de libros, que parezca que se va a caer de un momento a otro o que los libros están ahí encajados cual tetrix. Yo veo una estantería así y me dan los siete males, en serio. Vale que quizá el caso que he puesto es un poco extremo -es de una librería de segunda mano- pero a lo largo de mis casi cinco años de blogger sí que he visto estanterías parecidas tanto en vídeos como en fotos de algunos de mis compañeros blogueros y la verdad es que los admiro porque puedan tener la estantería tan llena o se les dé tan bien apiñar libros en un estante para que les entren sus nuevas adquisiciones, pero yo veo eso y me entra el agobio del siglo.

Quizá es porque yo soy una persona muy organizada y que le gusta que las cosas se vean visualmente bien y para mí eso no lo es, pero mis estanterías se parecen más a esto:


Obviamente no los ordeno por colores, pero sí que me gusta que los libros estén así sueltecitos y que tengan cosas a su alrededor, ya sean peluches, cajitas decorativas... Me gusta que no sólo haya libros en una hilera, sino que haya huecos entre medias y poder meter algo decorativo. Visualmente me parecen más estéticas, la verdad, y los pobres libros pueden "respirar" sin estar ahí metidos a presión. Es cierto que si tienes un montón de libros quizá este tipo de organización no es muy práctica porque, o tienes tropecientas estanterías en tu casa o no te entran todos los libros que tienes. Yo lo que hago es que en las estanterías de mi habitación -que son las que más veo a lo largo del día- sólo tengo aquellos que me han dejado huella o que son mis favoritos, y el resto los tengo en otras estanterías en casa de mi tía, que aunque estén apilados y amontonados cual tetrix pues como no los veo diariamente no me da el yuyu.

Recuerdo que cuando era más jovencita me encantaba tener la estantería llena de libros y contra más tuviera mejor, pero a medida que fui creciendo ver tantos libros me empezó a dar algo de claustrofobia -quizá porque tengo la estantería pegada a la cama y como un día se cayeran los libros me sepultaban viva-, y ahora cada vez que llego a un límite de libros, hago "limpieza", me quedo con los que más, más, más me gustan y el resto se van a otras estanterías de mi casa o de la de algún familiar. Y así será hasta que me independice y pueda tener una habitación exclusivamente para ellos.

Con esta entrada no pretendo haceros sentir mal porque vuestras estanterías estén abarrotadas o porque os guste verlas así, es sólo que he visto muchos comentarios de lectores que al ver estanterías llenas de libros amontonados cual tetrix decían que eran preciosas y que les encantaría que las suyas fueran así, pues yo me sentía un poco fuera de lugar porque a mí no me gustaban para nada. Así que me animé a compartir mi opinión por aquí a ver si alguien también era igual de raruncio que yo y así no me sentía tan sola. Pero vamos que en los comentarios podéis comentar lo que queréis estéis de acuerdo conmigo o no y si alguno de vosotros tiene curiosidad por ver cómo son mis estanterías decidlo también y así me animo a traeros un Bookshelf Tour -que si no lo he hecho hasta ahora es porque me da mucha pereza ponerme a hacer fotos.



Y ahora es vuestro turno de comentarme lo que queráis. ¿Os pasa lo mismo que a mí? ¿U os encanta tener todos los libros posibles en vuestras estanterías? ¿Cómo tenéis organizadas las vuestras? ¡Contadme, contadmeee!

6 tips para salir con vida -y la dignidad intacta- de un bajón lector

lunes, 16 de febrero de 2015


Creo que todos a lo largo de nuestra vida lectora nos hemos enfrentado a algún bajoncillo literario, ¿verdad? Momentos en los que a pesar de que la lectura es uno de tus mayores hobbies, no tienes ganas de leer, nada de lo que ves en tu estantería te invita a cogerlo y los pocos que decides empezar los terminas abandonando. Parece que tu amor por la lectura se ha marchitado... Peeeeeero no os alarméis, queridos, esto es solo temporal y en unos pocos días -semanas, en los peores casos- volveréis a vuestra rutina de siempre. Mientras tanto... a aguantar el chaparrón lo mejor que se pueda.

Yo no soy ninguna experta en el tema pero en los cuatro años que llevo en el blog he pasado por unos tres parones lectores bastante serios -uno me llegó a durar casi un mes entero. Sí, como leéis ¡casi un mes sin leer un mísero libro!- y me he dado cuenta que hay una serie de consejos que quizá podrían ayudar a aquellos que están pasando por este problema justo ahora o para que os sirvan si se da este caso en un futuro.

Principalmente los bajones o parones literarios tienen dos fases: 1) el momento en el que te das cuenta de que algo va mal, que tu amor incondicional por los libros no es tan intenso como solía serlo y que -Dios no lo quiera- prefieres hacer cualquier cosa antes que leer; y 2) cuando lo peor ya ha pasado y empiezas a ver la luz al final del túnel: tienes ganas de coger tu primer libro post-bajón pero tienes miedo de elegir mal y recaer de nuevo. 

Y ahora que tenemos las dos fases más o menos delimitadas es hora de pasar a daros unos cuantos tips que con mi experiencia en el tema creo que os podrían ser de ayuda. ¡Así que vamos allá!


FASE 1: Me he dado cuenta que no tengo ganas de leer, que ningún libro que cojo me emociona ni aunque sea de mi autor favorito y que mi pila de libros abandonados en los últimos días crece tanto que creo que voy a morir sepultada. ¿Qué hago?


1. Nunca -jamás de los jamases- te obligues a leer. Si no te apetece no lo hagas, tienes que recordar que esto es un hobbie y que si no lees en unas semanas el mundo no se va acabar ni vas a ser el causante de un apocalipsis zombie. Si los libros no te llaman, lo mejor es que te centres en tus otros hobbies: ver series o películas, escuchar música, molestar a tus hermanos, hacer fotos a tu mascota, disparar a tus vecinos con pistolas de agua desde la terraza -este último lo recomiendo encarecidamente pero ten un escondite a mano por si miran hacia arriba. En definitiva, haz cualquier cosa hasta que tus ganas de coger un libro regresen.

2. No te agobies. En serio, si eres un lector empedernido -como supongo que la mayoría de vosotros seréis- tarde o temprano el gusanillo de la lectura volverá a llamar a tu puerta. Además, leer es como montar en bici ¡nunca se olvida! Así que relájate y tómate tu tiempo para retomar la lectura, sin agobios ni presiones.

3. Por lo que más quieras ¡no sigas comprando libros! Si no estás con ánimos para leer, ¿para qué comprar? Quiero decir, esto lo único que hará será subir nuestro nivel de agobio y de estrés porque ves que tu pila de libros pendientes aumenta y aumenta y encima tú vas y no lees nada. Si estás en un periodo de bajón literario lo mejor es alejarte todo lo que puedas de librerías, centros comerciales, bibliotecas y tiendas online. Ya tendrás tiempo de comprar cuando vuelvas a leer.



FASE 2: Parece que el gusanillo lector ha vuelto a llamar a mi puerta, me pican las manos por volver a sentir el tacto de un libro y creo que estoy listo para intentarlo de nuevo pero... ¿por dónde empezar?


4. Lo mejor a la hora de retomar nuestra actividad lectora después de un bajón es coger un libro que sepamos que nos va a gustar. Bien porque es de nuestra autora favorita, porque es de uno de los géneros que más suelen gustarte, porque te lo ha recomendado alguien de quien te fías mucho o incluso porque es la continuación de una de tus sagas predilectas. De hecho, puedes aprovechar para releer uno de tus libros favoritos que eso siempre ayuda mucho. La cosa es que si sientes que ese libro está hecho para ti no dudes en empezar con él.

5. Prueba a empezar con libros ligeros, divertidos y con pocas páginas. Sobre todo porque puede que al principio de retomar la lectura tu ritmo no sea el mismo que tenías antes y claro, si coges un libro de tropecientas páginas -tipo Juego de tronos o El nombre del viento- por más que le tengas ganas puede que no avances todo lo que te gustaría y empieces a agobiarte. Así que mejor coger libros finitos que se lean fácilmente y en poco tiempo para así ver que avanzamos y sentirnos más motivados.

6. Disfruta de la lectura. Puede parecer algo muy obvio, pero se supone que leemos por entretenimiento por lo que disfrutar de lo que haces es esencial. Puede que tras unas semanas sin leer sientas que tienes que recuperar el tiempo perdido y leer como sino hubiera un mañana; y sí, puedes hacerlo pero sin forzar las cosas. Leyendo a tu ritmo y sin agobios, porque preocuparte por no cumplir tus objetivos -de leer X libros al mes o de bajar lo más que puedas la pila de pendientes- solo hace que leas más deprisa para intentar completarlos y que a la larga no disfrutes tus lecturas tanto como deberías.


Estos son mis pequeños y espero que útiles consejos para salir vivo de un parón literario. ¿Coincidís con alguno? ¿Creéis que me he dejado algo importante en el tintero? 
¿Cómo os enfrentáis vosotros a estos horribles momentos? ¡Nos leemos en los comentarios!

La importancia (o no) de una buena traducción

jueves, 15 de enero de 2015

¿Qué importancia le dais a la traducción a la hora de valorar o comprar un libro? 


Me he dado cuenta que a medida que mi experiencia lectora ha ido creciendo también lo ha hecho mi criterio con respecto a la traducción. Tengo que empezar diciendo que no soy una experta, no he estudiado traducción, ni una filología inglesa y mi nivel de inglés es medio, pero no me podéis negar que hay ocasiones en las que, por poco que entiendas del tema, notas cuando una traducción es deficiente. Principalmente porque tienes que leer frases varias veces para llegar a entenderlas, porque utilizan palabras raras -¡ojo! no me refiero a expresiones latinas (o a las españolas para los lectores latinoamericanos), sino a palabras corrientes pero mal utilizadas- o fuera de contexto. No voy a mencionar libros ni editoriales, porque en esta entrada no quiero debatir sobre la labor de traducción en sí, sino sobre la importancia que vosotros como lectores le dais a ello. 

¿Conseguís disfrutar igualmente del libro? 
¿Os influye a la hora de puntuarlo o recomendarlo? 

Porque a mí sí me influye, quiera o no siempre termino bajándole un poco la nota a la novela si me encuentro con ese fallo. Entiendo que no es culpa del autor, porque el cómo traducen tu libro es un elemento que ningún autor extranjero puede controlar, y que debería estar un poco a parte a la hora de evaluar una novela, pero a mí me influye. Principalmente porque si son fallos grandes -frases sin sentido, por ejemplo- me sacan de la lectura y hacen que mi interés por el libro baje un poco. Cuando esto me pasa lo suelo comentar en la reseña y cuando puntúo normalmente bajo nota; aunque a ver tampoco me vayáis a crucificar porque no quito dos puntos/estrellas por la traducción pero sí que puede bajar algunas décimas, como de un 4 a un 3,5 o algo así. Y lo mismo me pasa a la hora de adquirir una novela, si ya voy avisada de su mala traducción me cuesta decidirme a la hora de comprarlo y siempre lo voy posponiendo por muchas ganas que le tenga, incluso prefiero comprarlo en inglés.

Todo esto viene porque cuando tengo problemas con un libro por ese motivo, suelo buscar reseñas de bloggers a ver si yo no he sido la única a la que le ha pasado, y aunque en algunos casos el reseñador en general lo avisa en su crítica -cosa que veo perfecto porque a mi parecer es algo a tener en cuenta a la hora de comprar un libro-, también hay muchos que no dicen nada, ni tampoco lo reflejan en sus puntuaciones -cosa que también veo bien, ya que a lo mejor para esa persona ese elemento es un factor secundario a la hora de leer. Pero fue en ese momento donde me vino a la cabeza esta cuestión y quería compartirla con vosotros para que me contarais vuestras impresiones y demás, ya que creo que es un tema muy interesante y poco debatido, ¿verdad?


Así que contadme en los comentarios cómo os influye a vosotros este hecho y si os dejáis llevar por él a la hora de dar vuestra opinión o comprar una novela. ¿Lo soléis comentar en las reseñas? ¿Bajáis la nota? ¿O por el contrario, vosotros no lo consideráis un factor importante y os centráis más en la historia y los personajes? ¿Os influye este hecho a la hora de decidiros a comprar un libro?

Y así es cómo nacen las reseñas...

lunes, 15 de septiembre de 2014

... o por lo menos, cómo nacen las mías. Creo que alguna vez había comentado por aquí que yo a la hora de reseñar normalmente sigo una misma pauta: hago la reseña a mano y luego la paso a blogger. No me preguntéis porqué tengo esa manía, pero ya os aseguro que soy incapaz de hacer una entrada directamente en el ordenador, es como si necesitara verter antes mis impresiones en una hoja para verlo todo más claro y que luego ya pueda pasarlo al ordenador.  Eso sí, cuando lo hago es directamente en Blogger, nada de hacerlo antes en un documento ni cosas así porque, no sé porqué, las pocas veces que lo hice así nunca soy capaz de que me quede con el formato que quiero. 

La cosa es que me pareció interesante mostraros la forma en la que normalmente apunto las cosas en mi amada libreta de reseñas y que así podamos debatir sobre el tema y me contéis cómo os gusta hacerlas a vosotros y esas cosillas. Por lo que aquí os presento a mis pequeñas, saludadlas con cariño.


Como podéis ver hay cuatro, una por cada año que llevo en el blog. La más pequeñita es la primera de todas donde tomaba apuntes para mis primeras y más desastrosas reseñas, y a medida que se iban acabando iba comprando otra, hasta llegar a la verde que es donde las hago actualmente. Desde la primera a la última he cambiado mucho la forma de estructurar las reseñas, por ejemplo en la primera solo apuntaba meras ideas que se me iban ocurriendo a medida que leía el libro y que consideraba que tenía que comentar en la entrada; mientras que ya en las dos últimas redacto mis opiniones de una forma parecida a como más tarde aparecen en el blog así luego solo tengo que copiar directamente mis palabras,  modificar las frases que no me gusten y cosas así. 


Este es el esquema general que siguen todas mis reseñas en la libreta:

  1. Título del libro. Esto es lo primero que apunto nada más comenzar la lectura de un libro.
  2. Fechas. Por un lado está la fecha de inicio que la apunto nada más empezar la lectura, y luego tras finalizarla pongo el día y el mes en el que terminé de leerlo.
  3. Puntuación. Lo primero que hago nada más terminar el libro es, como dije antes, poner la fecha y acto seguido le otorgo las estrellitas que crea oportunas dependiendo de lo que me haya parecido.
  4. Opinión. En el resto de la hoja pongo lo que me ha parecido la lectura, redactando los párrafos tal y como luego los veréis en el blog, aunque es verdad que a veces sufren pequeñas modificaciones al ser pasados a ordenador -quito alguna frase que no me convence, modifico el orden de algunos párrafos...
Curiosidad. Como veis la parte del título y la puntuación está subrayada de naranja, ¿verdad? Bueno pues eso es algo que hago para marcar de alguna forma que ese libro ya ha sido reseñado en el blog y así tener más claro qué reseñas me faltan por publicar.


¿Qué os ha parecido mi forma de reseñar? ¿Demasiado trabajo? ¿Cómo las hacéis normalmente vosotros? ¿Tenéis alguna manía a la hora de redactarlas? ¿Lo hacéis directamente a ordenador o primero a mano como yo? 


¿Estás teniendo un mal día? Aquí te damos la solución

domingo, 13 de julio de 2014

Sí, lo sé el título de la entrada me ha quedado un poco publicitario pero es que aquí vengo a ofreceros el remedio para todos los males del mundo... bueno, o casi todos que aún no hemos encontrado solución para los bebés llorones, las vecinas que viven pegadas a la mirilla y los hermanos que te roban el mando de la televisión. Peeeero para todo lo demás encontraréis muy útil esta entrada. 


¿Qué hacéis cuando tenéis un mal día? ¿Cuando estáis de un humor de perros y ya no es que ladréis sino que directamente os coméis al primero que se atreve a dirigiros la palabra? ¿Cuando parece que la vida os come en vez de comérosla vosotros a ella?


Venga, para ponéroslo fácil os daré un par de opciones:

ý  Me meto en la cama con la manta hasta la cabeza para ahogar mis penas
ý  Pongo canciones tristes para regodearme aún más en mi miseria
ý  Asalto la nevera y me como todo lo dulce que encuentre
ý  Estrello cosas contra el suelo hasta que mi furia desaparezca
þ  Leo un libro

Pues sí, según un prestigioso estudio de la exclusiva Universidad de Virginialandia en el conocidísimo país de La República Independiente de Mi Casa -y también, de acuerdo con esta imagen tan cuqui que me encontré por Internet- el mejor remedio para superar el mal humor con el que llegamos a casa tras un día pésimo es leer un libro. Preferiblemente uno bueno, aunque eso se lo dejamos al destino que ya sabemos todos cómo van las cosas con nuestros queridos amigos los libros: nunca sabes de qué pasta están hechos hasta que los lees.




Yo debo decir que lo he probado y la verdad que funciona bastante bien. Creo que es debido a esto que siempre leo antes de dormir, y es que si has tenido un mal día, estás agobiado, malhumorado, triste, melancólico... lo que sea, coges un libro, el que sea -preferentemente uno así graciosillo- y durante unos minutos o unas horas te metes en la historia y no piensas en nada más. Te olvidas de todo y sólo disfrutas de la lectura, transportándote a un mundo nuevo que te permita evadirte del tuyo. Y seguro que una vez que decidas meterte en la cama lo haces más tranquilo y calmado que antes.


¿Conocíais este método? ¿Lo habéis probado? ¿Os funciona tan bien como a  mí? ¿Tenéis alguno mejor que este pero que no implique cometer asesinato? ¡Nos leemos en los comentarios!


Creo que soy la hija perdida de George R.R. Martin

martes, 6 de mayo de 2014

... o, por lo menos, debemos ser familia lejana de esa que se remonta varias generaciones atrás. ¿Qué por qué lo pienso? Muy fácil: dadme un libro con un montón de muertes y luchas y yo soy feliz. De hecho, cuanta más muerte y destrucción tenga el libro más lo disfruto. En serio, a veces me doy miedo hasta a mí misma. He pensado en ir al psicólogo pero, oye, si yo soy feliz así y no hago daño a nadie, qué más da, ¿no? Porque yo en mi día a día soy una persona muy pacífica, pero en los libros/pelis/series como que me gusta un poco de rodamiento de cabezas.

Os voy a poner como ejemplo una de mis últimas lecturas: Diez de Grentchen McNeil, -pero como este hay tropecientos mil más que me pasa lo mismo-. Para quien no lo sepa, el libro va de diez adolescentes que pasan un fin de semana en una isla y que poco a poco empiezan a morir, supuestamente, por un plan de venganza de uno de ellos. Bueno, pues el libro comienza presentándonos a los personajes y bla bla bla bla, luego se reúnen todos en la isla y bla bla bla bla... y por fin llega el momento en el que empieza a morir gente. Pero en vez de contaros mis pensamientos mientras leía os los voy a mostrar, que siempre una imagen vale más que mil palabras.

Yo esperando ansiosamente a que se produjera la próxima muerte



Muerte is coming...



Momento culmine del acto



Y así estuve en bucle permanente hasta que el libro terminó. Y esto me pasa con cada libro que leo, bueno menos los del género romántico... o incluso, a veces ni esos se salvan. Pero bueno, la cosa es que cada vez que hay un libro en el que se produce una lucha, pelea o whatever yo siempre quiero que mueran la mayor cantidad de personajes posibles. Me da igual que entre ellos estén mis favoritos. Si ese es el caso pues lloraré, me enfadaré momentáneamente y después del sofocón, cuando pueda ver las cosas desde otra perspectiva pues vendrá mi risa diabólica a lo Úrsula y seré feliz con mi dosis de muerte. Soy así, no lo puedo remediar. Me gusta la muerte, la destrucción, los finales inesperados y trágicos. Manías que tiene una, oye. Aunque, y esto es importante, no me gustan las escenas así muy gores porque me revuelven el estómago. Por lo demás mi lema es...



¿Hay algún otro aspirante a serial killer en la sala? ¡No seáis tímidos y comentad! Prometo que no rodaran cabezas... o no muchas, en todo caso.

¿Booktrailers? ¿Eso qué es? ¿Se come?

miércoles, 2 de abril de 2014

Queridos lectores, el tema que vamos a tratar hoy es sumamente delicado y, sobre todo, preocupante. Preocupante porque, aunque no nos hayamos dado cuenta, hay unos pequeños seres que se sienten marginados por nosotros, los lectores. Que se pasan el día castigados en una esquina viendo el tiempo pasar mientras nosotros, el público al que los pobres se dirigen, les damos la espalda y ni siquiera nos paramos a mirarlos dos veces.


Ellos, que se desviven por nosotros, que intentan simplificarnos la vida mostrándonos con unas pocas escenas el argumento del libro, y que muchas veces con sus imágenes dicen más que cualquier sinopsis.

Ellos que pueden ser tan graciosos, misteriosos, intrigantes y llenos de acción como cualquier párrafo sacado de una contraportada cualquiera.

Ellos que se matan para resumir en unos pocos minutos lo que nos vamos a encontrar en el libro, mostrándonos sus mejores escenas, sus frases más ingeniosas, sus mejores efectos o siendo capaces de poner cara a los personajes para facilitarnos las cosas.


Son los grandes olvidados


Eso es así. No lo podemos negar. Los dejamos a un lado para darle más prioridad a una portada bonita o a una sinopsis atrayente. Ellas nos incitan más a leer o comprar un libro, tenemos en cuenta lo que nos quieren decir, lo que nos transmiten... ¿Entonces por qué no le damos la misma importancia a los booktrailers?

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, ¿no? A la hora de elegir qué película ver, muchas veces pasamos de leer su sinopsis y vamos directamente al trailer porque parece que las imágenes hacen que tengamos una mejor idea de lo que nos vamos a encontrar, ¿entonces por qué tratamos tan mal a sus hermanos los booktrailers?

Puede que, al igual que yo, muchos de vosotros no fuerais conscientes de la situación, no supierais hasta que punto los pobres se sentían heridos. Pero ¡ahora ya lo sabemos! Y es hora de hacer algo, de romper una lanza a favor suyo, de reivindicar su existencia y hacerles ver que también los queremos y valoramos. ¿Y cómo lo podemos hacer? A parte de comprometiéndonos a prestarles más atención, yo creo que sería bueno que compartiéramos algunos de nuestros booktrailers favoritos, ¿verdad?


Así que, ¿cuales son los vuestros?
Algunos de los míos...

Los Adivinos, de Libba Bray



My life undecided, de Jessica Brody



El juego infinito, de James Dashner




¿Qué importancia le dais vosotros a los booktrailers? ¿Soléis verlos? ¿O ni siquiera os preocupáis de ellos? Y si los veis, ¿os gusta hacerlo antes o después de leer la novela? ¿Alguna vez habéis decidido leer un libro tras haber visto su vídeo?  

Los lectores también nos enfrentamos a dudas existenciales

lunes, 17 de marzo de 2014

... y no, no me refiero al drama de no saber qué libro coger cuando terminas tu última lectura. El dilema del cual vengo a hablaros hoy tiene más que ver con los libros y sus adaptaciones, pero dejemos que el gran Fry, de Futurama exponga el tema con su inmensa sabiduría:



Exacto, queridos lectores. Creo que todos nos hemos hemos hecho esta pregunta alguna vez. Todos nos hemos encontrado ante esta diatriba en alguna ocasión.  

To read the book or not to read the book, that is the question.

Todos sabemos que siempre, siempre, SIEMPRE, el libro le da mil vueltas a la película, aunque no necesariamente todas las adaptaciones tienen que ser pésimas, como ejemplo os puedo poner En llamas, Las ventajas de ser un marginado o La ladrona de libros. Pero, la mayoría de las veces no podemos evitar salir algo decepcionados del cine, tras ver la adaptación de alguna de nuestras novelas favoritas, porque no eran como nosotros nos las habíamos imaginado mientras leíamos.

Esto me lleva a pensar que quizá ver la película y luego leer el libro no está del todo mal, de hecho yo es lo que hice con La Huésped: vi la adaptación y como me gustó mucho, me animé a leer el libro. Aunque claro está, esto tiene su parte mala y es que si la película te resulta infumable por más que te digan misa ya no vas a querer leer el libro en tu vida. Y también está la cosa de que ya no te vas a encontrar el factor sorpresa cuando estés leyendo la novela. 

Vamos, que nos encontramos en un bucle infinito del que nos vemos incapaces de salir.

Todo esto viene, por una sencilla razón y es que yo no he leído Divergente. El libro me llama pero tampoco es de esos que necesito leer urgentemente porque sino mi vida no va a estar completa, de hecho, sino llega a ser porque la película va a salir ya mismo y me gustaría verla, ni siquiera me plantearía el leerlo por el momento. Y por todo esto estaba pensando en ver la película sin haber leído el libro. 


¿Vosotros que hacéis en estas situaciones? ¿Sois pro-libro o pro-peli? ¿Habéis visto alguna película sin haber leído el libro y esta os ha animado a leerlo después? ¿O creéis que es un sacrilegio ver una adaptación sin haber catado la novela antes? ¿Soy la única que se come la cabeza por estas cosas?

¡Anda! Ahora entiendo el por qué de tanta muerte...

jueves, 6 de marzo de 2014

¿Nunca os habíais preguntado por qué algunos autores tienen más desarrollada su vena sangrienta? ¿Por qué tu autor favorito mata a diestro y siniestro y se queda tan pancho? Y no sólo hablo de George R.R. Martin, aunque seguramente sea el primero que a todos se os habrá venido a la mente, ¿verdad? Bueno, pues hace unos días paseando por el inhóspito mundo que es facebook me encontré en el muro de la autora Concepción Perea la siguiente imagen, la cual creo que puede darnos una pequeña idea del por qué de esa vena asesina.


Ahora lo veis todo más claro, ¿a que sí? El afán de algunos autores por matar a tanto personaje viene de un trauma lector que tuvieron durante su infancia/ adolescencia/ juventud o whatever; los pobres sufrieron el síndrome "agonía por muerte de personaje favorito" y claro, se tienen que desahogar de alguna manera... Yo después de saber esto, y de haberlo vivido en carnes propias en multitud de ocasiones, como que empiezo a perdonar un poco todas esas muertes literarias que consiguieron romperme el corazoncito en su día. De hecho, ¡yo también quiero desahogarme!, así que no os extrañe que si algún día escribo un libro mate a todos los personajes al final... y a ser posible en un tiroteo, que mola más y le da un toque de glamour.



Y ahora contadme, ¿qué autores pensáis que sufren de este trauma psicótico? ¿Cuales han sido las muertes literarias que más os han marcado? ¿Habéis perdonado ya a su autor? ¿O sois como yo y nunca se lo perdonaréis e intentaréis superarlo escribiendo un libro y matando a todo bicho viviente?

Tú y tu nuevo libro: historia de una relación

jueves, 20 de febrero de 2014

Bienvenidos queridos lectores a esta guía literaria en la que hoy se tratará un tema de suma importancia y que creo que todo amante de los libros debería conocer: cómo tratar a nuestro nuevo inquilino librero. Todo buen lector que se precie sabe que cuando trae un nuevo libro a su estantería tiene que hacerle sentir cómodo, rodeado de amigos afines que le hagan sentirse como en casa. Muchos de vosotros seguro que os habéis preguntado incontables veces cual es la forma correcta de tratarlos, ¿verdad? Sí, sí, no me mintáis ni miréis para otro lado como si esto no fuera con vosotros, porque yo sé que tengo razón.

Bueno, pues tras hablar con varios expertos en la materia, personalidades con una reputación literaria consumada que se han ofrecido a ahondar sobre este tremendo problema que nos atañe a todos los lectores, he recopilado una serie de pasos a seguir para que tu libro se adapte a su nuevo entorno de forma satisfactoria. Coged lápiz y papel... y allá vamos:

  1. Una vez en casa, sácalo de la bolsa y sostenlo entre tus manos con suma delicadeza para que se vaya acostumbrando a ti.
  2. Huélelo y deja que él te huela a ti. Sí, los libros son como los perros que para conocerse van olisqueándose el trasero, pues aquí lo mismo: deja que él se familiarice con tu olor y viceversa.
  3. Admira su portada empapándote de cada detalle de ella. Si ves que el libro se empieza a relajar y lo consideras oportuno pasa el punto número 4, si no es así retrocede y sigue oliéndole hasta que él te dé su visto bueno.
  4. Acariciálo, toca su cubierta y sé un poco osado y dale la vuelta para admirar su lomo y contraportada.
  5. Una vez admirado por fuera, es hora de coger una mayor confianza así que ábrelo y ojea por encima su interior. Se recomienda no alargar mucho este punto para evitar comerse posibles spoilers.
  6. Mientras lo haces (lo de ojear su interior, digo) no dudes en decirle palabras bonitas sobre lo maravilloso que es y el tiempo que lo has estado esperando.
  7. Una vez lo hayas explorado a gusto, y que él y tú ya seáis buenos amigos, es hora de presentarle a sus nuevos hermanos y hermanas. Así que estudia tus estanterías y encuentra el lugar perfecto para él.
  8. Hazle hueco en el sitio escogido y colócalo.
  9. Admíralo y dile algunas palabras bonitas más. Los libros son muy vanidosos y te los ganas con elogios.
  10. Tras esto, lo prudencial es dejarle un tiempo para que se adapte a su nuevo entorno y se acostumbre a sus nuevos amigos antes de leerlo. Cuando hayas considerado que el tiempo es el estimado, sácalo de su estantería y procede a comenzar su lectura.

Si has llegado hasta aquí y has realizado correctamente todos los pasos... ¡Enhorabuena! Ahora ya tienes un nuevo amigo para toda la vida. Cuídalo bien y nunca le abandones, ya sabes que él nunca lo haría.


Estos son los pasos más aconsejables a seguir cuando compramos un nuevo libro y nos lo llevamos a casa, pero sé que muchos de vosotros habéis estado utilizando multitud de técnicas distintas antes de que os informara de la correcta. ¿Las compartís conmigo? ¿Qué es lo que hacéis cuando un nuevo libro llega a vuestras estanterías? Yo, la verdad es que no lo huelo, pero sí que lo admiro desde todos los puntos posibles, lo ojeo un poco y luego busco un sitio en la estantería donde ponerlo y que quede estéticamente bien. ¿Vosotros también hacéis eso? ¿O tenéis alguna excentricidad más? Contadme todas vuestras manías, rituales o formas en las que tratáis a vuestros nuevos amigos en los comentarios.


¡Nos leemos!

Síndrome del autospoiler voluntario. ¿Realidad o mito?

jueves, 6 de febrero de 2014

El tema spoiler ha sido tratado en infinitud de ocasiones por prácticamente cada lector de este mundo en, al menos, una de cada dos conversaciones literarias de las que forma parte. Siempre se le ha dado una connotación negativa, ya que nos desvela lo que va a pasar a continuación en la historia que estamos leyendo, pero me he dado cuenta que últimamente ha salido a la luz un nuevo tipo de lector que no le teme a esa palabra. Un lector que puede pronunciar el nombre de El-que-no-debe-ser-nombrado, sin titubear si quiera. 

¿Pero es un nuevo estereotipo de lector? ¿O está afectado por un terrible síndrome? Yo, me inclino a pensar más en esto último, sobre todo tras la ardua investigación que he llevado a cabo y cuyos frutos me han dado los resultados que leeréis a continuación en este post. Y es que, a mi parecer, nos encontramos ante una nueva enfermedad que se está propagando silenciosa pero paulatinamente por el mundo lector. Una enfermedad a la que todavía no se le ha encontrado una cura factible: el temible y contagioso "síndrome del autospoiler voluntario".


¿Qué es el "síndrome del autospoiler voluntario"?

El síndrome del autospoiler voluntario se caracteriza por la imposibilidad del afectado de detenerse ante la palabra spoiler, es decir, de saber que aunque seguramente se esté fastidiando el libro al leer algo con lo que la autora pretendía sorprendernos durante la lectura, una fuerza interior (malévola, normalmente) tira de él y tiene que leerlo quiera o no.

Como en todo tipo de enfermedad nos encontramos con diferentes niveles. De menor a mayor gravedad, tenemos:

1. El autospoileador light ~~> También conocido como el "Próximamente en..." Dícese de la persona que una vez deja de leer (o algunas veces durante su lectura) pone el marcapáginas por la hoja donde va y se decide a "ojear muy por encima" (o eso dice él) lo que le espera en los siguientes capítulos, para así hacerse una idea de por dónde va a tirar la historia.
2. El autospoileador medium ~~> También conocido como el "Jode finales". Dícese de la persona que no puede evitar mirar el final de los libros, con independencia de que lo esté leyendo o no. Libro que llega a sus manos, libro que abre, va hasta la última página y lee los últimos párrafos. 
3. El super autospoileador ~~> También conocido como el "¿Spoiler? ¿Dónde hay que mirar?". Dícese de la persona que sólo con escuchar la palabra spoiler ya arrima la orejilla a la conversación. Que si sabe que en un libro hay una muerte trágica, tiene un final polémico o un giro de trama de esos que nos dejan con la boca abierta, él no puede evitar ir directo hasta él. Da igual que sea el libro que está leyendo actualmente, que vaya a leerlo más adelante o que incluso aún se esté planteando si hacerse con él o no; él lee "spoiler" y allá que va.

Estos son los tres tipos que hay en relación a su mayor o menor gravedad. Por lo que he ido observando, normalmente el afectado va pasado de uno a otro de forma gradual según va a aumentando su exposición al síndrome, pero también se han dado casos de "híbridos", es decir, personas que tienen características de varios niveles o incluso un poco de los tres. 

Yo tengo que confesaros que sufro de este síndrome del autospoiler voluntario desde hace ya varios años. Todos los tratamientos que he intentado contra él no han funcionado y las amenazas de la gente de mi alrededor con darme un capón cada vez que lo hiciera dejaron de ser útiles allá por el quinto mes de enfermedad. Confieso que soy una autospoileadora light en todas y cada una de mis lecturas, cada vez que cierro un libro y aparco la lectura tengo que mirar qué es lo que viene a continuación; lo cual me ha deparado comerme spoilers tan grandes como una casa. Pero yo soy feliz con ello. Sí, debo de ser masoca, lo sé. Además, a veces tengo tendencia a ser superspoileadora, porque cada vez que veo una reseña con una parte de "Spoilers" tengo que mirarla, y si además, veo a la gente flipar con el final de alguna saga o algo no puedo evitar buscar en Internet para adivinar lo que pasa. Sí, soy de ese 0,000000001% que se autospoilearon alegremente el final de Leal, desenlace de la trilogía Divergente. 

Sé que tengo un problema. Sé que necesitaría ayuda. Pero qué queréis que os diga, yo vivo feliz comiéndome todos los spoilers del mundo. Eso sí, los tengo que buscar yo y porque a mí me apetezca saberlo, si alguien me spoilea algo que no quiero saber, ahí sí que MA-TO. Muchos de vosotros me estaréis leyendo espantados, llevándoos las manos a la cabeza por el tremendo problema que tengo, pero espero que alguno me comprenda y sea lo suficientemente valiente como para poner un comentario diciendo "Hola, me llamo *inserte aquí su nombre* y yo también sufro del síndrome autospoiler voluntario."


Y ahora llega el momento de que vosotros comentéis. ¿Conocíais el "síndrome del autospoiler voluntario"? ¿Lo sufrís en silencio? Y si es así, ¿en qué grado? ¿Creéis que es hora de que creemos una asociación en la que podernos juntar y autospilearnos todos en amor y compañía? ¡Contadme lo que queráis en los comentarios!

[Debate] ¿Más de lo mismo o es solo un problema de desgaste en los lectores?

domingo, 26 de agosto de 2012

¡Hola pequeños! Hoy vengo con una entrada de debate, no es que haga muchas en el blog, pero esta vez me apetecía compartir mi opinión y saber cómo veíais vosotros un asunto que me estuvo rondando la cabeza en la tarde del sábado.

Ayer Beleth, hizo una entrada muy interesante en su blog hablando del fenómeno editorial y su repercusión en el mundo blogger y a pesar de ser un tema que daría para muchas reflexiones no es de eso de lo que os quiero hablar hoy, sino de lo que otra bloggera sacaba a relucir en uno de los comentarios. El comentario en cuestión era de Nuria Forte, administradora del blog Libros de ensueño y os voy a citar textualmente la parte que me gustaría debatir hoy en el blog:
"Por otro lado querría exponer un tema que considero que puede ser una consecuencia de las colaboraciones masivas editoriales: el desgaste.

Cuando cierras un libro y abres el siguiente durante mucho tiempo pierdes el foco. A mi me ha pasado recientemente y por eso últimamente me cuesta mucho reseñar y leer. Ha llegado un punto en el que leyendo unos pocos capítulos ya se lo que va a pasar y me revienta descubrir que es así. Pero claro, a la hora de reseñar piensas “¿Es culpa del libro o mía?” No me parece justo decir según qué cosas porque ese libro que para mí es una repetición del otro lo lee cualquier persona que no haya leído tropocientos libros juveniles en un año y le puede parecer una maravilla. No me considero Dios en la tierra como para decir que un libro que ha escrito un autor, aprobado un editor, que se ha trabajado durante meses/años es una mierda y una “copia de” pero… a veces lo pienso. Y ante esa disyuntiva últimamente paso de reseñar el libro en cuestión antes de equivocarme.

No sé si a alguien más le ha pasado, pero creo que es un peligro que se corre cuando se lee demasiado del mismo género (y siendo bloguero literario es muy fácil hacerlo). Sí que he leído entradas sobre personajes que aparecen muchas veces en las novelas con diferentes nombres y de temáticas repetidas hasta la saciedad. Y es que creo que en este momento en el que se publican tal cantidad de libros cada mes es muy difícil encontrar algo realmente emocionante y original. También diré que hay componentes que todos esperamos encontrar en una novela pero siempre quieres ese “algo” que la diferencia de las demás y la hace única."

La verdad que a pesar de que lo que comenta ella, me ha pasado en incontables ocasiones nunca me había parado a analizarlo seriamente, y ahora que lo hago creo que tiene muchísima razón. Cuando tienes un blog por tus manos pasan numerosos libros a lo largo del año o incluso de los meses (si tienes bastante tiempo para dedicarlo a leer), por poner un ejemplo yo el año pasado me leí más de 90 libros y a pesar de que intento alternar géneros es verdad que llega un momento que todos se terminan pareciendo de un modo u otro.

Se ha hablado en numerosas ocasiones en la bloggoesfera sobre que últimamente no hay libros que consigan sorprendernos, qué tengan ese algo que los hagan especiales y diferentes a los demás. Que de, por poner un ejemplo, cien libros que lees al año solo hay unos cinco que verdaderamente aportan algo nuevo al panorama, nos sorprenden y destacan por encima de los demás. ¿Hasta que punto es problema de los escritores (que no nos traen algo novedoso) y no de nosotros, los bloggers, que ya tenemos mucho terreno recorrido y es verdaderamente difícil sorprendernos? Como decía Nuria, nosotros leemos tanto que a veces nuestras opiniones están dirigidas o influenciadas por los veinte libros que leemos al año, por ejemplo, de juvenil paranormal; pero una persona que lea una cantidad más reducida de libros al año de esa temática quizá lo aprecie más que nosotros.

Os voy a poner el ejemplo de las distopías que parecen que últimamente están muy de moda y muchos de nosotros nos quejamos que todas parecen estar cortadas por el mismo patrón. Partiendo de la base de que es realmente complicado sorprender a alguien que lee tanto como nosotros y también que es difícil crear una sociedad distópica que sea diferente a todo lo que se ha escrito hasta el momento (que es bastante), ¿se puede decir que un libro distópico es peor que otro porque tenga elementos parecidos a los que se utilizaron en otros libros? Si nos ponemos a comprar libros de otros géneros, como la romántica adulta vemos que casi todos los libros siguen patrones parecidos: están las historias que comienzan con los protagonistas odiándose a muerte, las que los dos principales son obligados a casarse a la fuerza y luego se enamoran, los que se conocen, se gustan, empiezan algo y luego por algún motivo tienen que separarse en contra de su voluntad... Y en juvenil lo mismo sobre todo en paranormal, con la típica chica que nunca ha destacado en nada hasta que se entera que es una pieza clave para la salvación del mundo, etc, etc, etc.

Puede que al leer tanto podamos tener un poco más de criterio a la hora de valorar novelas, ¿pero hasta que punto eso no nos condiciona? Ese desgaste del que hablaba Nuria puede llevarnos en ocasiones a menospreciar una novela porque en nuestra opinión sea más de lo mismo (debido a los tropecientos libros de la misma temática que hemos leído antes que él), pero una persona que tenga un recorrido menor en ese género puede que lo vea como una novela sorprendente y se enamore de ella. ¿Deberían entonces esas personas dejarse guiar por nuestra opinión? ¿Llega un momento en que los bloggeros literarios estamos tan saturados de un género que no somos capaces de valorarlo con objetividad dentro de la subjetividad de nuestra opinión, claro está? ¿Los autores/editoriales no saben escribir nada nuevo o somos nosotros los que, en ocasiones, estamos tan saturados que ya todo nos parece igual?

Ahora es vuestro turno, seas bloggero/escritor/lector/"hola, ¿qué tal? pasaba por aquí", ¿qué opináis al respecto? Contarme todo lo que queráis, estéis de acuerdo o no ¡que para algo estamos debatiendo!