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RESEÑA: Entre tonos de gris [Ruta Sepetys]

miércoles, 2 de mayo de 2012

¡Hola, holita vecinitos! Ya estamos a mitad de semana y eso significa que falta menos para el ansiado viernes por la tarde; y además estamos a día 2 lo cual significa que ya solo queda un mes para la BLC. ¿Qué no sabéis qué es la BLC? ¡Pero si es el acontecimiento del año! Pues no os preocupéis que en breves haré una entrada explicativa para despejar las posibles dudas. Mientras tanto os dejo con la reseña de un libro PRECIOSO que entra a formar parte de mis mejores lecturas en lo que va de año. A ver que os parece...




Título: Entre tonos de gris
Autor: Ruta Sepetys
Editorial: Maeva
Páginas: 280
Formato: tapa blanda con solapas
ISBN: 9788415120254
PVP: 16,90 €



 
Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Lina tiene quince años y todo un verano por delante antes de matricularse en una escuela de arte. Pero, de repente, una noche, la policía secreta soviética irrumpe en su casa y se la lleva en camisón junto con su madre y su hermano. Su padre, profesor universitario, ha desaparecido ese mismo día. Lina relata el largo viaje que emprenden, junto con otros deportados lituanos, hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape es un cuaderno de dibujo en el que plasma su experiencia, con la esperanza de hacer llegar a su padre noticias para que sepa que siguen vivos. 


 MI OPINIÓN

Dicen que en ocasiones la realidad supera a la ficción. Ésta es una de ellas, ya que la crueldad del hombre nos sigue y seguirá sorprendiendo continuamente.

Hay cosas que los libros de historia no nos enseñan. 

Hay cosas que nunca deberían caer en el olvido.

"Todo el mundo ansiaba tener noticias del exterior. El calvo le contó a mi madre algo sobre un pacto secreto entre Rusia y Alemania. Lituania, Letonia, Estonia, Polonia y otros países estaban divididos entre Hitler y Stalin. Los dibujé a ambos, repartiéndose países como se reparten los niños lo juguetes. Para ti, Polonia. Para mí, Lituania. ¿Sería como un juego para ellos?"

Hay veces en la vida en que llega a tus manos un libro que tras leerlo te ves incapaz de poder expresar con palabras todo lo que te ha hecho sentir, todas las maravillas que se esconden entre sus páginas. Eso me está pasando a mi con Entre tonos de gris en este momento. Creo que todo lo que diga en esta reseña se quedará corto en comparación con él. Por más que os intente explicar todo lo que se removió dentro de mí al leerlo, como tras terminarlo me eché a llorar o cómo he vuelto a hacerlo hace unos minutos mientras repasaba las citas que había señalado a lo largo del libro, no podréis haceros una idea aproximada. Aún así lo voy a intentar, porque me ha gustado tanto que lo mínimo que puedo hacer es tratar de meteros el gusanillo en el cuerpo para que le deis una oportunidad.

Entre tonos de gris es un libro durísimo, estuve con el corazón en un puño desde el principio de la lectura, pero que nos habla de esperanza, de mirar hacia delante y esperar un mundo mejor. Muchos os estaréis preguntando que si describe una realidad tan cruda y te pasas la mitad del libro soltando la lagrimilla cómo es que me ha gustado y lo recomiende. Muy fácil: no es que os quiera hacer pasar un mal rato, es que yo soy de las personas que considera que hay que conocer nuestra historia para no tropezar dos veces en la misma piedra. Y aquí nos muestran cosas que en los libros de historia solo se nos dan como datos históricos. Aquí estos datos se humanizan y se convierten en personas.

"Yo me senté en el suelo, junto a la niña de la muñequita, cuyas manos estaban ahora vacías.
—¿Dónde está tu muñeca? —le pregunté.
—Muerta —me contestó, con una mirada sin expresión.
—Oh.
—El guardia la mató. ¿Recuerdas cómo dispararon a la mamá del bebé? Eso es lo que le hicieron a Liale, solo que a ella la lanzaron por los aires y le dispararon a la cabeza. Como si fuera una paloma.
—Debes de echarla mucho de menos —le dije.
—Bueno, al principio sí. No paraba de llorar y llorar. Un guardia me dijo que dejara de llorar. Lo intenté, pero no pude. Entonces me pegó en la cabeza. ¿Ves esta cicatriz? —Me señaló una gruesa cicatriz roja en la frente.
Desgraciados. Era solo una niña."

La novela nos relata una realidad, una situación, que vivieron miles de personas por la tiranía de un dictador. El narrador es una joven, Lina, que tiene un futuro brillante y toda la vida por delante pero que un día su suerte cambia, es deportada y obligada a trabajar en varios campos de trabajo durante doce duros y largos años. Me ha partido el corazón ver las cosas por las que tienen que pasar los personajes del libro y pensar que, aunque es ficción, esa podría ser perfectamente la historia de cualquier persona que vivía en Lituania, Estonia o Finlandia por aquella época. De hecho, la autora nos cuenta al final que, si bien la novela es ficción, muchos de los sucesos están basados en experiencias reales que le contaron los supervivientes  y sus familiares mientras se documentaba para escribirlo.

Ruta Sepetys tiene una prosa amena y sencilla que nos narra con mucha delicadeza pero también con crudeza como fueron los primeros años de Lina como deportada. Iremos viendo como al principio ella no entiende nada, al igual que la veremos pasar por los estados de ira, desesperación, odio y sobre todo esperanza a lo largo de todo el libro. Y es que si de algo habla este libro es de esperanza. Ya desde su portada lo podemos apreciar con ese pequeño brote que crece en mitad de un campo nevado, prometiéndonos que aunque ahora todo es yermo en un futuro ahí habrá vida.

"¿Qué era más difícil, morir o ser el que sobrevive? Tenía dieciséis años, era huérfana, estaba en Siberia, pero lo sabía. Era lo único sobre lo que no tenía dudas, nunca: quería vivir. Quería ver crecer a mi hermano. Quería volver a ver mi patria. Quería ver a Joana. Quería volver a sentir el aroma de las lilas que la brisa traía hacia mi ventana. Quería pintar en los campos. Quería ver a Andrius con mis dibujos. En Siberia solo había dos escenarios posibles: el éxito significaba sobrevivir; el fracaso siiginificaba morir. Yo quería la vida. Quería sobrevivir."

No solo tendremos a Lina, sino que en esta novela nos encontraremos con multitud de personajes, de algunos sabremos sus nombres y otros solo los conoceremos por motes como "el hombre que daba cuerda a su reloj", "el calvo" o "la niña de la muñeca". Pero lo que si os puedo asegurar es que todos, absolutamente todos, tienen un papel fundamental en el libro y que la novela no hubiera sido lo que es si alguno hubiera faltado. Una de las cosas que más me ha emocionado es la piña que forman todos los lituanos que coinciden en el vagón de Lina el primer día del viaje. Ninguno se conocía de antes, pero a raíz de coincidir en el mismo vagón y pasar las mismas calamidades y horrores todos se mantendrán unidos y se ayudaran los unos a los otros aún sabiendo que eso les puede perjudicar. Forman una gran familia a la que se le coge cariño enseguida.

Quizá el único punto negativo que le veo al libro es el final. Me pareció muy brusco y eché en falta un epílogo en el que te contaran que pasó con todos los que acompañaron a Lina, esa pequeña familia de la que os hablé antes, ya que en el epílogo te hablan de Lina y su hermano, pero no hacen mención a ningún otro. Y de verdad que se les coge tanto cariño que aunque la autora hubiera decidido matarlos, yo hubiera deseado saberlo. Como he dicho al principio de la reseña, tras terminar el libro me entró la llantina del siglo (por favor si a alguien más le pasó que lo diga en los comentarios para que no me sienta tan marginada) no porque sea un final trágico, sino por el cúmulo de sentimientos que te hace sentir el libro a lo largo de sus páginas: tristeza, rabia, incredulidad y mucha, mucha impotencia.

En definitiva, Entre tonos de gris es un libro que considero lectura obligatoria. Puede que lo que nos cuenta sea muy duro pero no por ello debemos darle la espalda a los errores del pasado. Es una historia de superación, de lucha y de esperanza que nos muestra hasta que punto puede llegar la crueldad del hombre. Eso sí, los sensiblones como yo tener un paquete de clinex cerca. Lo necesitaréis.


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