¡Muy buenas! Hace unas semanas os comentaba mi participación en una lectura conjunta de los libros de Jane Austen. En el mes de febrero teníamos que leer Emma, una novela que me moría por leer ya que tanto la película como la serie de la BBC me enamoraron. Así que tras haberla devorado aquí os dejo mi opinión.
EMMA
Jane Austen
Obra maestra de la narrativa del XIX y una de las grandes novelas de Jane Austen, Emma cuenta la historia de una inteligente y laboriosa joven empezada en hacer de Celestina de todas sus amistades. Cuando su institutriz, amiga y confidente decide contraer matrimonio, Emma Woddhouse se queda sola con sus propios sentimientos y se enfrenta al vacío de su vida y a la penosa tarea de intentar que los demás lleven una vida tan perfecta como la suya. Todos sus trabajos de manipulación sentimental crean a su alrededor una telaraña de enredos, malentendidos y confusiones que ponen a prueba su confianza en sí misma.
Esta es la tercera novela que leo de la autora por lo que ya estaba familiarizada con esos personajes tan diferentes y fuertes que caracterizan a los libros de Jane Austen, pero aún así Emma me ha sorprendido mucho. Emma, nuestra joven protagonista, es bastante peculiar y, sin duda, no caerá bien a todo el mundo. Yo misma, de hecho, no la empecé a coger algo de cariño hasta más de la mitad de la novela. Es una joven algo sabionda, muy entrometida, con mucho don de palabra, manipuladora y que se cree con la verdad absoluta; pero no os alarméis que tampoco es que sea mala, ya que no es la maldad lo que mueve sus actos sino que todo lo hace con buena intención y creyendo que es lo mejor para todos. Y sólo por eso (y porque a medida que van transcurriendo las páginas, ella va cambiando) le perdoné todo lo demás. ¿Y dónde vuelca todos sus encantos Emma? Haciendo de casamentera: le encanta emparejar a todos sus amigos y se cree capaz de poder juzgar quién estaría mejor con quien. Todo esto deparará una cantidad de líos considerables, ya que cuando ella pone el punto de mira en una pareja nadie le puede hacer cambiar de opinión, y en todo el asunto la que más sufrirá con ello será su amiga Harriet.
Yo carezco de todas las motivaciones que normalmente tienen las mujeres para casarse. ¡Si me hubiera enamorado, por supuesto, sería todo muy distinto! Pero nunca he estado enamorada; no está en mi modo de ser, o en mi naturaleza; y creo que nunca lo estaré. Y sin amor estoy segura de que sería una necia si cambiara mi situación actual. No quiero dinero, no quiero trabajo ni quiero más importancia: creo que pocas mujeres casadas son ni la mitad de dueñas de las casas de sus maridos de lo que lo soy yo de Hartfield; y nunca jamás podría esperar que se me amara y respetara de la misma manera; ni que fuera siempre la primera y la mejor a los ojos de cualquier hombre, como lo soy a los de mi padre.
La verdad que esta novela tiene personajes de lo más variopintos: el padre de Emma es un hipocondríaco de cuidado, Harriet no tiene personalidad alguna, la señorita Bates tiene un caso grave de verborrea (en serio, no para de hablar ni para coger aire)... por poneros unos cuantos ejemplos. En ocasiones (la mayoría) son muy graciosos, pero en otras se hacen algo cansinos sobre todo cuando sueltan esos monólogos interminables y enrevesados propios de la época; pero igualmente es imposible terminar de leer el libro sin haberles cogido mucho cariño a todos. Yo, acabé enamoradísima del señor Knightley, a pesar de lo serio y distante que es.
—No puedo entenderlo.
—Eso nos pasa a todos, padre. Una mitad del mundo no puede entender los placeres de la otra mitad.
—Eso nos pasa a todos, padre. Una mitad del mundo no puede entender los placeres de la otra mitad.
La historia es divertida, aunque por la forma de hablar de la época la narración puede hacerse pesada en ocasiones. Las muchas vueltas que le daban a todo para decir cualquier nimiedad pueden llegar a ser cansinas, de hecho, no creo que sea un libro ameno. Yo lo fui intercalando con otras lecturas porque leer solo esta novela me podría haber llegado a saturar. La trama no está exenta de líos amorosos, muchas malos entendidos y algún que otro secreto que nos sorprenderá cuando salga a la luz. He disfrutado mucho leyendo la novela, a pesar del lenguaje recargado y de lo poco que soportaba a Emma en un principio. Además, y como siempre, el libro viene con su correspondiente moraleja en torno al amor, a las relaciones y a lo poco conveniente que resulta inmiscuirse en ellas.
En definitiva, Emma ha sido una buena lectura, quizá algo densa pero con unos personajes encantadores y variopintos que le ponen la guinda a una novela llena de líos amorosos y malos entendidos. Una divertida comedia romántica ambientada en el siglo XIX.

